martes, 19 de febrero de 2013

Aristóteles, el hombre como ser social.


La razón de que el hombre sea un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier otro animal gregario, es clara. La naturaleza, pues, como decimos no hace nada en vano. Solo el hombre entre los animales, posee la palabra. La voz es una indicación del dolor y del placer, por eso la tienen también los otros animales (Ya que por su naturaleza han alcanzado hasta tener sensación del dolor y del placer e indicarse estas sensaciones unos a otros). En cambio la palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio de los humanos frente a los demás animales: poseer, de modo exclusivo, el sentido de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, y las demás apreciaciones. La participación comunitaria en estas funda la casa familiar y la ciudad”

ARISTOTELES, Política, libro I, cap. II

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