martes, 12 de mayo de 2015

Gianni Vattimo




En la sociedad de los medios queda claro que el conocimiento de la realidad es mediatizado por un sistema de interpretación. Esto no es nuevo. En otros momentos de la historia la realidad fue presentada como un sistema unitario que era el de la Iglesia o el Estado.
…y está claro para todos, no solo para las élites, que la realidad es un conflicto de interpretaciones. Un residuo de las diferentes visiones que se cruzan. Esto provoca una pérdida de lo que yo he llamado “el sentido fuerte” de la realidad. La noción de verdad como objetividad es sustituida por una noción de verdad como aceptabilidad consensual en un mundo de interpretaciones. Yo describiría este cambio como un pasaje a la integración, a un diálogo posible.-

                                                                                                              Gianni Vattimo,
Desafíos en el mundo de la confusión.









miércoles, 25 de febrero de 2015

Nietzsche. La vida; la realidad!




Se puede querer la vida, y quererla tanto que te fascine hasta enloquecer. ¿Pero qué vida tenemos y debemos querer? No la "otra vida", sino ésta, la única que hay, la de la finitud, individualidad, cambio y contradicción; la vida que, junto con el placer, la plenitud y la salud, acoge el sufrimiento,  la vulgaridad,  la monotonía, la enfermedad y la muerte. Nietzsche, inspirado por la visión dionisíaca griega, quiso esta vida y la embelleció y dignificó con sus propuestas/invenciones del superhombre, la voluntad de poder y la incitante hipótesis del eterno retorno. En la médula de su filosofía, Nietzsche sitúa la vida, y tras enfrentarse a las distintas formas de platonismo que encuentra en la cultura occidental, hace de lo finito lo absoluto. A diferencia de otras propuestas (el budismo zen, por ejemplo) que comparten esta mirada de la realidad (paradójicamente, hacer de lo finito lo absoluto) y que la transmutan psicológica y existencialmente en dicha y reconciliación, Nietzsche no lo consiguió, nunca alcanzó la felicidad y siempre le acompañó el dolor y la soledad; sin embargo, amó la vida.