Filosofia





Comentarios sobre El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl (1946) Prof. Graciela Barroso  5 de agosto de 2002
Cómo aceptar que la vida sea digna de ser vivida, a pesar de todo lo adverso que hay en ella, es el tema central del existencialismo. Víktor Frankl afirma que vivir es aceptar con dignidad el desafío que plantea la vida, con su carga de adversidad, y sobrevivir es hallar el sentido de ese sufrimiento.
¿Qué es el hombre, entonces? El ser humano es alguien inevitablemente afectado por su entorno. Sin embargo, el hombre tiene una cierta capacidad de elección, ya que puede conservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia mental, incluso cuando se encuentra en circunstancias terribles de tensión psíquica y física. Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino.
Aun cuando parezca que las circunstancias son más fuertes, siempre hay ocasiones para elegir si uno va a ser o no juguete de dichas circunstancias, renunciando a la libertad y a la dignidad. Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar lo que hace que la vida tenga sentido y propósito.
El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga su cruz, le da muchas oportunidades —incluso bajo las peores de las adversidades— para dar a su vida un sentido más profundo. Puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad.O bien, en la dura lucha por la supervivencia, puede olvidar su dignidad humana y ser poco más que un animal. Una situación difícil puede proporcionarle la oportunidad de hacer méritos en el camino de la superación.
En todas partes, el hombre se enfrenta a su destino y puede conseguir algo por vía del sufrimiento. Muchas veces es precisamente una situación externa excepcionalmente difícil lo que da al hombre la posibilidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo. La realidad cotidiana representa una oportunidad y un desafío: o bien se puede convertir la experiencia en victoria, la vida en un triunfo interno, o bien se puede ignorar el desafío y limitarse a vegetar.
¿Qué es, en definitiva, vivir? Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que se nos platean y cumplir las tareas que la vida nos asigna continuamente. "Vida" no significa algo vado, sino algo muy real y concreto, que configura el destino de cada hombre, distinto y único.
La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una racionalización secundaria de sus impulsos, de sus instintos. Sentido no es algo que nace de la propia existencia, sino algo que hace frente a la existencia.
El hombre es una criatura responsable y debe aprehender el sentido potencial de su vida. Lo que se le pide al hombre no es, como en el caso de otros filósofos existenciales, que soporte la insensatez del mundo, de la vida, sino más bien que asuma racionalmente su propia capacidad para aprehender toda la sensatez incondicional de esa vida.
Cada época tiene su propia neurosis colectiva, es cierto. El vacío existencial, neurosis masiva de este tiempo según Frankl, puede develarse como una forma privada y personal de nihilismo, que se traduce a veces en la aseveración de que todo se ha perdido o carece de significación. Es cierto también que cada ser humano es un ser finito, y su libertad está restringida. No se trata, entonces, de liberarse de las condiciones que imponen las circunstancias del mundo, se trata de tomar una postura ante esas condiciones. La libertad, en definitiva, es la capacidad de la existencia humana para elevarse por encima de esas condiciones y trascenderlas.
En definitiva, el ser humano no es una cosa más entre otras cosas: las cosas se determinan unas a otras, pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que hacer por y para sí mismo. ¿Qué es el hombre, para Frankl? Es el ser que siempre decide lo que es, en medio y a pesar de, las circunstancias. Y lo aclara con una imagen de su propia experiencia:  el hombre es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme, musitando una oración.




RELATIVISMO ÉTICO 

Afirmación según la cual un juicio moral no es de por sí verdadero (afirma que algo es correcto o bueno) o falso (afirma que algo es incorrecto o malo), y que su verdad o falsedad no depende de las razones que lo sustentan, sino del estado de ánimo subjetivo (relativismo/subjetivismo) o de las costumbres culturales (relativismo cultural).
En su aspecto más difundido, como relativismo cultural, sociológico o antropológico, sostiene que existen de «hecho» sociedades, tribus o culturas distintas, con códigos éticos distintos (ver cita). Este relativismo es un hecho innegable.
Hay relativismo ético, propiamente dicho, cuando sostiene que no hay forma de decidir, entre valores y conductas morales opuestas, cuál es la correcta y cuál la incorrecta; o bien que hay opiniones éticas conflictivas y opuestas que son igualmente aceptables moralmente, o que todos los códigos morales tienen igual valor moral. Siguiendo la terminología de Richard D. Brandt, esto se puede interpretar, de un modo estricto, como si indicara que no existe distinción alguna entre lo que es justo y lo que es injusto (nihilismo ético), o bien se puede interpretar simplemente como si afirmara que nadie puede justificar racionalmente qué es justo y qué es injusto (relativismo escéptico). A este último relativismo se le llama también relativismo metodológico, por cuanto supone que no hay un método adecuado de razonar lo que es éticamente correcto. Este último relativismo admite todavía otra interpretación: existe un método racional para decidir entre cuestiones éticas, pero, a veces, es imposible decidir entre determinadas situaciones éticas conflictivas. A este relativismo se refiere Richard D. Brandt como «verdadero relativismo» (Teoría ética, Alianza, Madrid 1982, p. 326).
La solución al conflicto parece estar en un conveniente equilibrio entre la admisión de un pluralismo ético o un pluralismo de valores, y la afirmación de que el propio punto de vista ético, crítico y reflexivo, vale más que cualquier otro, mientras no se muestre lo contrario. Es difícil sostener el valor absoluto de los principios morales al igual que el valor absoluto de las propias convicciones morales. Si el valor no es absoluto, entonces se funda en razones de tipo empírico: las decisiones humanas tomadas en un determinado tiempo y lugar, a partir de determinadas condiciones intelectuales y afectivas.
Por otra parte, se sostiene que existen valores morales universales. A un primer momento en que, por parte de los antropólogos, interesaba más destacar las diferencias étnicas entre los pueblos, sucedió otro de interés por destacar las similitudes. Y así como se detecta la presencia de determinadas instituciones sociales (la familia, la división del trabajo entre los sexos, etc.) en todos los pueblos, también hay fundamento para afirmar que determinadas creencias o valoraciones morales son universales: el rechazo del asesinato, la existencia del incesto, la prohibición de mentir, el deber de lealtad con el propio grupo, la sumisión del individuo al bien común, el deber de educar a los hijos, etc.

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F. Etica y Ciudadana!


Sexualidad! CIC – Youcat 400 – 425.-


¿Qué corresponde a la persona humana frente a la propia identidad sexual? (2331-2336; 2392-2393)
¿Qué es la castidad? (2337-2338)
¿Qué supone la virtud de la castidad? (2339-2341)
¿De qué medios disponemos para ayudarnos a vivir la castidad? (2340-2347)
¿De qué modos todos están llamados a vivir la castidad? (2348-2350; 2394)
¿Cuáles son los principales pecados contra la castidad? (2351-2359; 2396)
¿Por qué el sexto mandamiento prohíbe todos los pecados contra la castidad? (2336)
¿Cuáles son los deberes de las autoridades civiles respecto a la castidad? (2354)
¿Cuáles son los bienes del amor conyugal, al que está ordenada la sexualidad? (2360-2361; 2397-2398)
¿Cuál es el significado del acto conyugal? (2362-2367)
¿Cuándo es moral la regulación de la natalidad? (2368-2369; 2399)
¿Cuáles son los medios inmorales para la regulación de la natalidad? (2370-2372)
¿Por qué son inmorales la inseminación y la fecundación artificial? (2373-2377)
¿Cómo ha de ser considerado un hijo? (2378)
¿Qué pueden hacer los esposos cuando no tienen hijos? (2379)
¿Cuáles son las ofensas a la dignidad del Matrimonio? (2380-2391; 2400)




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FUENTES DE LA MORALIDAD CIC.-

1-¿Cuál es la fuente de la moralidad de los actos humanos? 1749-1754, 1757-1758.-
2-¿Cuándo un acto es moralmente bueno? 1755-1756, 1759-1760.-
3-¿Hay actos que son siempre ilícitos? 1756-1761.-
4-¿Qué son las Paciones? 1762-1766, 1771-1772.-
5-¿Las pasiones son moralmente buenas o malas? 1767-1770, 1773-1775.-


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EL CONCEPTO

EJ: el concepto “hombre” , cuya connotación es tan solo “animal racional”, tiene una extensión que comprende muchos miles de millones de individuos; el concepto de “argentino”, en cambio, cuya connotación es mayor porque a todas las de “hombre” añade la de un determinado país de nacimiento, tiene una extensión mucho menor, y menos aún será la extensión de “entrerriano”, pues éste es un concepto de mayor connotación, ya que a las notas de “hombre” y “argentino” agrega la ciudad de origen. Y así sucesivamente…

Este triángulo registra con toda claridad la razón inversa que se da entre la comprensión y extensión de un concepto cualquiera. En el gráfico, todas las líneas AB expresan la comprensión y las líneas AC la extensión. Tomemos el concepto “viviente”: su comprensión es relativamente pequeña, pues dice que además que una cosa es, que esta vive; esta comprensión esta expresada por la línea A1 B1; su extensión, en cambio, es una de las mayores, A1 C1, pues comprende a todos los seres vivientes (plantas, animales, hombres). El concepto “entrerriano”, en cambio, posee una comprensión mucho mayor que “viviente” (implica “viviente” y “animal”, “vertebrado”, “mamífero”, “racional”, “americano”, “argentino”, y “nacido en Entre Ríos”; esa comprensión está representada por la línea A8 B8, mientras que su menor extensión (comparada con “viviente”) está representada por la breve línea A8 C8.-
Cuanto mayor cantidad de notas, pues, integran un concepto, menor es el número de individuos que ese concepto abarca, y viceversa.- el concepto de menor comprensión y mayor extensión seria, entonces, el de “ser” (vértice superior del triángulo) pues solo posee una nota definitoria: que Es. 


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UN POCO DE HISTORIA

En los orígenes de la cultura occidental, tanto los pueblos griegos como los semitas, concebían al ser humano como una unidad de cuerpo y espíritu. Hablaban de este varón,-Héctor, Samuel- y de esta mujer,- Elena, Sara.-
Si buscamos en los textos, como la Ilíada (S VIII a.c.) aparecen términos como psige (psiché) y soma (soma). El primero, no hace referencia a Alma, Espíritu o conciencia, sino al Soplo Vital, que abandona al hombre a través de la boca y las heridas. Después de la muerte, permanece el Soma, que no significa cuerpo como traduciríamos actualmente en oposición al alma, sino que hace referencia al cadáver. Solo el Soma lo que no tiene vida, nunca Héctor o Sara.-
Para la misma época, en los textos del Antiguo Testamento, encontramos una concepción similar: el hombre es Basar, es decir “Carne”, cuerpo que representa a todo el hombre en su unidad psicofísica, haciendo hincapié, en su condición de ser frágil, débil, necesitado. Así diciendo “el verbo se hizo carne” significa que el Verbo se ha hecho hombre, que comparte nuestra condición existencial.
Ser corpóreo es la condición humana, precaria tal vez, pero la única que tenemos. Podríamos decir que en el origen el hombre fue concebido como una unidad. Ni griegos, ni semitas tenían vocablos que aludieran al cuerpo y al alma por separado.
Los conceptos de inmortalidad, pre-existencia, caída y transmigración de las almas, propios de culturas orientales ingresaron a la cultura occidental a través de la secta de los órficos. Primero Pitágoras y luego Platón, adoptaron estas doctrinas que concebían al hombre como una dualidad cuerpo - alma. Para estos el alma es de origen divino, y deberá reencarnarse hasta su purificación definitiva, en la que se librará de la cárcel que es el cuerpo.- Platón no niega la condición corpórea, pero esta es interpretada negativamente. Para él, lo que el hombre tiene de más propio es su Alma. El cuerpo, en cambio, es una pesada carga a la que debe resignarse, ya que todo lo que de él proviene, es fuente de confusión y error. Aristóteles elabora una concepción del hombre, aplicando la teoría hilemórfica (hilemórfica), donde sostiene la unidad de la materia y la forma. De este modo, el cuerpo (materia) y el alma (forma) existen solamente en el compuesto llamado “Sustancia”. Ninguno puede ser sin el otro; así, lo real es el hombre concreto.

                                                                  


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 EL HOMBRE



FILOSOFIA ANTIGUA / GRIEGA

Los filósofos griegos, “afirman la Unidad de Cuerpo – Alma”

Teoría: COSMOCENTRICA

Según:
Platón: Lo real, y verdaderamente humano se encontraba en el alma. Para él, el alma es la esencia humana, y el cuerpo un instrumento de servicio. Entonces para Platón el Ser Humano es un alma racional encadenada a un cuerpo material y sensible, que busca salir de él para retornar a un estado original de perfección a través de una continua lucha por el logro de mayores y más perfectos conocimientos y evitando caer en los apetitos de su ser sensible y material. Platón afirma que el cuerpo es la cárcel del alma espiritual.-
De donde se concluye que la función prioritaria de todo ser humano ha de ser el cultivo de su inteligencia como un deber moral por el rescate de su alma de lo terrenal.

Aristóteles: Considera al hombre como natural, porque forma parte de la naturaleza, por lo que es causa de Materia y Forma; por lo tanto aplica la teoría que se llamó, síntesis “hilemórfica”, defendiendo la unión sustancial entre Cuerpo – Alma. El alma es principio de vida y conocimiento racional, y distingue tres niveles de vida: actividades vegetativas, sensitivas y racionales e intelectivas (función superior, absorbe la inferior)
Funciones del alma intelectiva: El entendimiento hace posible el conocimiento científico y el teórico, orientando hacia el conocimiento práctico, habituado hacia el ámbito moral o al político, ya que es fundamental para el hombre la búsqueda del bien, para alcanzar la felicidad. Resalta la importancia del hombre, porque dentro de los seres libres e inteligentes, podemos  dirigir nuestra conducta, formar nuestra voluntad y cumplir con las exigencias que nos pone la naturaleza.


FILOSOFIA MEDIEVAL

Teorías que hablan de un Dios creador del hombre a su Imagen, según su Semejanza.

Teoría: TEOCENTRICA

Según:
San Agustín: Agustín explora su misterio, su naturaleza, su espiritualidad y su libertad. El compuesto humano está formado por el cuerpo y el espíritu. A pesar de lo que se dice de él, superó el espiritualismo helénico. La cárcel del alma no es el cuerpo humano, sino el cuerpo corruptible, el alma no puede ser sin él dichosa. Esta fue creada de la nada. La tesis fundamental que ayuda a entender el misterio del hombre, es su creación a imagen de Dios, que es propia del hombre interior, de la mente. Pero ha sido deformada por el pecado y será la gracia la encargada de restaurarla. El hombre solo adhiriéndose al ser inmutable puede alcanzar su felicidad. En este encuentro de Dios y el hombre, Agustín examina la delicada cuestión de la gracia y la libertad.

Santo Tomás de Aquino: “El hombre es mortal porque no sabe unir el principio y el fin”
Santo Tomás ha inundado, además, con la luz racional purificada y sublimada por la fe, los problemas concernientes al hombre: su naturaleza, creada a Imagen y Semejanza de Dios; su personalidad, digna de respeto desde el primer instante de su concepción; el destino sobrenatural del hombre en la visión beatifica de Dios Uno y Trino.-

FILOSOFIA MODERNA Y CONTEMPORANEA:

Teoría: ANTROPOCENTRICA

Según:
Sartre: El hombre no tiene una “esencia” que determine o condicione su existencia, sino que es el propio despliegue de su “existencia” el que le dota de una determinación.
El hombre se encuentra, surge en el mundo y después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialismo, no es definible, es nada. Sólo será después y será lo que se haya hecho a sí mismo. “El existencialismo es un humanismo” dice claramente Sartre…

Freud: Si bien, Freud no trabajó el concepto de sujeto como tal, con su teoría si abrió la posibilidad de pensar al hombre –ser humano- como alguien que se construye, que está en constante construcción y re - significación, pero a la vez alguien en falta o alguien que desea. Freud rompe con el paradigma del hombre como indivisible y dueño de sí, es decir, que da cuenta de que los actos de los hombres son conscientes e inconscientes, y eso es una división a lo que antes era individuo.-



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ACTIVIDAD PARA 6º AÑO IPSBA.- FILOSOFIA II



EL CAMINO DEL NIHILISMO (El Hombre Light) Enrique Rojas

1-Realiza un cuadro conceptual (esquema y breve definición) de LIBERTAD.
2-¿Cuál es la Libertad Fundamental?
PERMISIVIDAD
3-¿Cómo se define y cuáles son las consecuencias?
4-¿Cuál es su trasfondo Nihilista? ¿Por qué?
5-Explique las consecuencias de la Permisividad y el Subjetivismo, además con respecto a la Verdad.
RELATIVISMO Y ESCEPTICISMO
6-¿Cuáles son las ofertas de cada uno?
7-¿Por qué es imposible trascender?
8-¿Dónde radica la Felicidad?







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LA PERSONA Y LA SOCIEDAD
6º año
 
1. ¿En qué consiste la dimensión social del hombre?
1877-1879 - 1890-1891
2. ¿Qué relación existe entre persona y sociedad?
1881-1882 - 1892-1893
3. ¿Qué indica el principio de subsidiaridad?
1883-1885 - 1894
4. ¿Qué más requiere una auténtica convivencia humana?
1886-1889 - 1895-1896
5. ¿En qué se funda la autoridad de la sociedad?
1897-1902 - 1918-1920
6. ¿Cuándo se ejerce la autoridad de manera legítima?
1903-1904 - 1921-1922 -1901
7. ¿Qué es el bien común?
1905-1906 -1924
8. ¿Qué supone el bien común?
1907-1909 -1925
9. ¿Dónde se realiza de manera más completa el bien común?
1910-1912 -1927
10. ¿Cómo participa el hombre en la realización del bien común?
1913-1917 -1926
11. ¿Cómo asegura la sociedad la justicia social?
1928-1933 -1943-1944
12. ¿En que se fundamenta la igualdad entre los hombres?
1934-1935 -1945
13. ¿Cómo hay que juzgar el hecho de la desigualdad entre los hombres?
1936-1938 -1946-1947
14. ¿Cómo se expresa la solidaridad humana?
1939-1942 -1948




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ACTIVIDAD PARA 5º AÑO IPSBA.- SOBRE CAP. III ¿Qué es el hombre? “El hombre light” E. Rojas

1-¿A qué se refiere la afirmación: “El hombre es LIBRE porque no es un animal” Describe el término LIBERTAD?
2-Explica la frase: “El hombre de HOY, no sabe a dónde va…”
3-¿Qué es la verdad? Compara las definiciones Etimológicas.
4-¿Cuáles son los 2 términos estrechamente unidos? ¿Por qué?

VERDAD Y LIBERTAD
5-¿En que reside la esencia de la verdad?
6-¿Qué consecuencias Positivas/Negativas sacarías entre: VERDAD – HOMBRE – NOTICIAS/INFORMACION?
7-Construya una definición de Felicidad
8-¿Qué o cómo explicarías las consecuencias del Hombre Light, y el Hombre auténtico? (Utilizando los términos Relativismo – Moral – Responsabilidad)
9-Adjuntar Vocabulario trabajado.-





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5to AÑO  - Proyección de Documental: "El Origen del Hombre"

1-¿cuál es la primera polémica que se plantea con Darwin?
2-Describe la diferencia entre Creación y Evolución. ¿La evolución es creadora?
3-¿Qué argumenta el "Diseño Inteligente" en Estados Unidos y Francia?
4-¿Cuándo nace el ser auténticamente humano?






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El dictamen de la conciencia

CIC Nº 1777-1785 TRABAJO PARA 6to ETICA


¿Qué es la conciencia moral?
¿Qué supone la dignidad de la persona en relación con la conciencia moral?
¿Cómo se forma la conciencia moral para que sea recta y veraz?
¿Qué normas debe seguir siempre la conciencia?
¿Puede la conciencia moral emitir juicios erróneos?

1777 Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral (cf Rm 2, 14-16) le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Juzga también las opciones concretas aprobando las que son buenas y denunciando las que son malas (cf Rm 1, 32). Atestigua la autoridad de la verdad con referencia al Bien supremo por el cual la persona humana se siente atraída y cuyos mandamientos acoge. El hombre prudente, cuando escucha la conciencia moral, puede oír a Dios que le habla.
1778 La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Mediante el dictamen de su conciencia el hombre percibe y reconoce las prescripciones de la ley divina:
La conciencia «es una ley de nuestro espíritu, pero que va más allá de él, nos da órdenes, significa responsabilidad y deber, temor y esperanza [...] La conciencia es la mensajera del que, tanto en el mundo de la naturaleza como en el de la gracia, a través de un velo nos habla, nos instruye y nos gobierna. La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo» (Juan Enrique Newman, Carta al duque de Norfolk, 5).
1779 Es preciso que cada uno preste mucha atención a sí mismo para oír y seguir la voz de su conciencia. Esta exigencia de interioridad es tanto más necesaria cuanto que la vida nos impulsa con frecuencia a prescindir de toda reflexión, examen o interiorización:
«Retorna a tu conciencia, interrógala. [...] Retornad, hermanos, al interior, y en todo lo que hagáis mirad al testigo, Dios» (San Agustín, In epistulam Ioannis ad Parthos tractatus 8, 9).
1780 La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. La conciencia moral comprende la percepción de los principios de la moralidad («sindéresis»), su aplicación a las circunstancias concretas mediante un discernimiento práctico de las razones y de los bienes, y en definitiva el juicio formado sobre los actos concretos que se van a realizar o se han realizado. La verdad sobre el bien moral, declarada en la ley de la razón, es reconocida práctica y concretamente por el dictamen prudente de la conciencia. Se llama prudente al hombre que elige conforme a este dictamen o juicio.
1781 La conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos realizados. Si el hombre comete el mal, el justo juicio de la conciencia puede ser en él el testigo de la verdad universal del bien, al mismo tiempo que de la malicia de su elección concreta. El veredicto del dictamen de conciencia constituye una garantía de esperanza y de misericordia. Al hacer patente la falta cometida recuerda el perdón que se ha de pedir, el bien que se ha de practicar todavía y la virtud que se ha de cultivar sin cesar con la gracia de Dios:
«Tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo» (1 Jn 3, 19-20).
1782 El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales. “No debe ser obligado a actuar contra su conciencia. Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa” (DH 3)
II. La formación de la conciencia
1783 Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. La educación de la conciencia es indispensable a seres humanos sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado a preferir su propio juicio y a rechazar las enseñanzas autorizadas.
1784 La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida. Desde los primeros años despierta al niño al conocimiento y la práctica de la ley interior reconocida por la conciencia moral. Una educación prudente enseña la virtud; preserva o sana del miedo, del egoísmo y del orgullo, de los insanos sentimientos de culpabilidad y de los movimientos de complacencia, nacidos de la debilidad y de las faltas humanas. La educación de la conciencia garantiza la libertad y engendra la paz del corazón.
1785 En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es preciso también que examinemos nuestra conciencia atendiendo a la cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos de otros y guiados por la enseñanza autorizada de la Iglesia (cf DH 14).








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CONCEPCIONES ACERCA DEL HOMBRE
Según Max Scheler (1874-1928)


CONCEPCION JUDEO-CRISTIANA
El concepto de hombre esta tomado desde una idea de la fe religiosa: El hombre es una creación, en cuerpo y alma, de un Dios personal que crea al hombre a su Imagen según su Semejanza.
El hombre al pecar, pierde el paraíso y con el la inmortalidad y la gracia. Pero a partir del Sacrificio de Cristo, el hombre recupera el paraíso, su inmortalidad y la gracia.
Así mismo, el hombre es Señor de la creación, es puesto por encima del resto de los vivientes, para cuidarla “dominarla” y “producirla”
Esta concepción se prolonga y domina en la Edad Media, en San Agustín; Sto. Tomás; Pascal.

 

CONCEPCION CLASICA (los Griegos)
Homo Sapiens/Animal Racional

La racionalidad, separa al Hombre del resto de los animales y los ubica encima de toda otra naturaleza.
Razón o Logos: es lo mas importante, por ella el hombre conoce el ser tal cual es.
Pero ¡ojo!, algunos consideran al Logos humano como “logos divino” el ordenador del mundo; por lo tanto el hombre es el único ser natural con una chispa divina en su esencia.
Por estos motivos, el hombre al margen de la Razón, no puede ser considerada una vida humana.
Sócrates: propone el auto-examen: “El examen racional de las cosas y el auto-examen son esenciales al ser humano”
Aristóteles: “La auténtica Felicidad del hombre, reside en la vida del pensamiento, la vida contemplativa, porque en la misma el hombre encuentra su perfección, la realización de su esencia, la virtud suprema”.   



LA IDEA DE HOMO FABER

Esta idea es sostenida por corrientes naturalistas, empiristas, positivistas, materialistas y pragmáticas. Impulsadas por la teoría de la evolución de Charles Darwin, y el desarrollo de la biología como ciencia.
Esta doctrina empieza por negar una facultad racional separada, específica en el hombre. No hay entre el hombre y el animal diferencias de esencias, solo hay diferencias de grado.
Así mismo, el Alma debe comprenderse por los instintos y sensaciones. El hombre es un ser instintivo, un viviente especialmente desarrollado.
El espíritu y la razón, no son más que un desarrollo de la llamada “inteligencia técnica”
Que ya encontramos en los animales superiores.
Según estas teorías el Hombre es un animal de señales, es decir, es decir el poseedor de un idioma; o un animal de instrumentos; o un ser cerebral, es decir, que consume mucha mas energía en el cerebro que los demás animales. Pero nada de esto es propio o especifico del hombre, sino que todo se encuentra, en forma más o menos rudimentaria, en los animales superiores.





   
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Lectura complementaria y actividad 

EXISTENCIA EN GENERAL
No estará fuera de lugar, antes de dejar este asunto, explicar las ideas de EXISTENCIA EN GENERAL.... Por este medio estaremos mejor preparados para el examen del conocimiento y probabilidad si entendemos perfectamente todas las ideas particulares que entran en nuestro razonamiento. No hay impresión ni idea de cualquier género de la que tengamos conciencia o memoria que no se conciba como existente, y es evidente que de esta conciencia se deriva la más perfecta idea y seguridad del ser. Partiendo de aquí, podemos presentar un dilema, el más claro y concluyente que puede imaginarse, a saber: que ya que jamás recordamos una idea o impresión sin atribuirle existencia, la idea de existencia o debe ser derivada de una impresión distinta unida con cada percepción u objeto de nuestro pensamiento, o debe ser la misma idea que la idea de la percepción u objeto. Del mismo, modo que este dilema es una consecuencia evidente del principio de que toda idea surge de una impresión similar, no es dudosa la decisión entre las proposiciones del dilema. Tan lejos se halla de existir una impresión distinta que acompañe a cada impresión y a cada idea, que yo no podría pensar que existen dos impresiones distintas que están unidas inseparablemente. Aunque ciertas sensaciones puedan estar a veces unidas hallamos rápidamente que admiten una separación y pueden presentarse separadas. Así, aunque cada impresión o idea que recordamos sea considerada como existente, la idea de la existencia no se deriva de una impresión particular. La idea de la existencia, pues, es lo mismo que la idea que concebimos siendo existente. El reflexionar sobre algo simplemente y el reflexionar sobre algo como existente no son cosas diferentes. Esta idea, cuando va unida con la idea de un objeto, no constituye una adición para él. Todo lo que concebimos lo concebimos como existente. Toda idea que nos plazca formarnos es la idea de un ser, y la idea de un ser es toda idea que nos plazca formarnos. Quien se oponga a esto debe necesariamente indicar la impresión diferente de la que la idea o entidad se deriva y debe probar que esta impresión es inseparable de cada percepción que creemos existente. Sin vacilar, podemos concluir que esto es imposible. Nuestro razonamiento precedente, referente a la distinción de las ideas sin una diferencia real, no nos servirá aquí de ayuda alguna. Este género de distinción se funda en las diferentes semejanzas que una misma idea simple puede tener con varias ideas diferentes; pero ningún objeto puede presentarse que se asemeje con algún otro objeto con respecto de su existencia y diferente de los otros en el mismo particular, pues todo objeto que se presenta debe necesariamente ser existente. (D. HUME)

EXISTENCIA EXTERNA
Un razonamiento análogo explicará la idea de la EXISTENCIA EXTERNA. Podemos observar que se concede universalmente por los filósofos y es, además, manifiesto por sí mismo, que nada se halla siempre realmente presente al espíritu más que sus percepciones o impresiones e ideas, y que los objetos externos nos son conocidos tan sólo por las percepciones que ellos ocasionan. Odiar, amar, pensar, tocar, ver, no son, en conjunto, más que percibir. Ahora bien; ya que nada se halla siempre presente al espíritu más que las percepciones, y ya que todas las ideas se derivan de algo que se ha hallado antes presente a él, se sigue que es imposible para nosotros concebir o formarnos una idea de algo específicamente diferente de las ideas e impresiones. Fijemos nuestra atención sobre nosotros mismos tanto como nos sea posible; dejemos caminar nuestra imaginación hasta los cielos o hasta los últimos límites del universo: jamás daremos un paso más allá de nosotros mismos ni jamás concebiremos un género de existencia más que estas percepciones que han aparecido en esta estrecha esfera. Este es el universo de la imaginación y no poseemos más ideas que las que allí se han producido. Lo más lejos que podemos ir hacia la concepción de los objetos externos, cuando se los supone específicamente diferentes de nuestras percepciones, es formarnos una idea relativa de ellos sin pretender comprender los objetos con que se relacionan. Generalmente hablando, no debemos suponerlos específicamente diferentes, sino solamente atribuirles diferentes relaciones, conexiones y duraciones. Pero de esto hablaremos con más detalle más adelante. (D. HUME)

¿Cuál es la idea de existencia?
¿Cómo define Hume idea y percepción?
¿A que se refiere con existencia externa?
                                       


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Temas a Evaluar
en

ANTROPOLOGIA

Prof. Carlos Bahl


-Que es la Filosofía. Su nacimiento.  -Significado del nombre. Sabiduría. -Un poco de historia. Esquema de las distintas épocas. -Nacimiento de la Antropología filosófica.
-¿Qué es la Antropología Filosófica? -Visión del hombre y visión del mundo. -Verdad sobre el hombre y visiones inadecuadas.
-Debates contemporáneos acerca del hombre: -El debate Scheler-Gehlen. -El puesto del Hombre en el cosmos por Max Scheler. -Debate sobre Humanismo ¿Qué es el Humanismo?.- Modalidades. -Dimensión corporal del Hombre. Un poco de historia. El hombre según Platón y Aristóteles.
-El hombre como viviente. Noción y caracterización. -Características del comportamiento de lo viviente. (Prof. Lersch). -Noción filosófica del viviente. -Analogía y grados del viviente.  Unidad y dualidad; esencia  existencia.
-Concepto de Persona. Evolución histórica. Fenomenología de la persona.
-Boecio y Sto. Tomás. -Origen de cada persona humana individual.- La sexualidad humana. -El alma, principio de vida del viviente. Principio vital. -Alma espiritual: su naturaleza y relación con el cuerpo. -El hombre ser libre: Libertad. 
 
Criterios de evaluación
-La claridad de ideas y conceptos.
-La capacidad de reflexión.
-Vocabulario.
-Carpeta completa
-La evaluación será escrita, y se adjuntará un texto para trabajar.





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ENSAYO 

Definición
El ensayo consiste en la interpretación de un tema (humanístico, filosófico, político, social, cultural, deportivo, etc) sin que sea necesario usar un aparato documental, de manera libre, asistemática y con voluntad de estilo.
Ortega y Gasset lo definió como «la ciencia sin la prueba explícita». Eugenio D'Ors lo definió como la «poetización del saber». Su origen se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria grecorromana. Estas son algunas características:

  • Tema libre (elogio, vituperio, exhortación).
  • Estilo sencillo, natural, amistoso.
  • Subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo).
  • Se mezclan elementos (citas, proverbios, anécdotas, recuerdos personales).
  • Sin orden preestablecido (se divaga), es asistemático.
  • Va dirigido a un público amplio.
  • Conciencia artística.
El ensayo, a diferencia del texto informativo, no posee una estructura definida ni sistematizada o compartimentada en apartados o lecciones, por lo que ya desde el Renacimiento se consideró un género más abierto que el medieval Tratado o Suma.
A esto convendría añadir que en el ensayo existe «voluntad de estilo», una impresión subjetiva que es también de orden formal.
Estructura
La estructura del ensayo es sumamente flexible, ya que toda sistematización es ajena a su propósito esencial, que es deleitar mediante la exposición de un punto de vista que no pretende agotar un tema.
Introducción
Es la que expresa el tema y el objetivo del ensayo; explica el contenido y los subtemas o capítulos que abarca, así como los criterios que se aplican en el texto, es el 10% del ensayo y abarca más o menos 6 renglones.
Esta parte constituye la presentación del tema sobre el que el autor va a desarrollar su propio punto de vista, así como de las razones por las cuales considera importante aproximarse a dicho tema. Además, esta parte puede presentar el problema que plantea al tema al cual vamos a abocar nuestros conocimientos, reflexiones, lecturas y experiencias. Si este se plantea, entonces el objetivo del ensayo será presentar nuestro punto de vista sobre dicho problema (su posible explicación y sus posibles soluciones). La mayoría de las veces, sin embargo, el ensayo plantea un tema bastante genérico como para adentrarse en él con toda la libertad del que divaga con sus opiniones y creencias, pero paseando a través de un territorio desconocido.
Desarrollo
Contiene la exposición y análisis del mismo, se plantean las ideas propias y se sustentan con información de las fuentes necesarias: libros, revistas, Internet, entrevistas y otras. Constituye el 80% del ensayo. En él va todo el tema desarrollado, utilizando la estructura interna: 60% de síntesis, 10% de resumen y 10% de comentario.
Se sostiene la tesis, ya probada en el contenido, y se profundiza más sobre la misma, ya sea ofreciendo contestaciones sobre algo o dejando preguntas finales que motiven al lector a reflexionar.
Conclusión
En este apartado el autor expresa sus propias ideas sobre el tema, se permite dar algunas sugerencias de solución, cerrar las ideas que se trabajaron en el desarrollo del tema y proponer líneas de análisis para posteriores escritos. Contemplan el otro 10% del ensayo, alrededor de media página.
Esta última parte mantiene cierto paralelismo con la introducción por la referencia directa a la tesis del ensayista, con la diferencia de que en la conclusión la tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos expuestos en el desarrollo. Se puede "inferir" en esta, que es la manera de comprobar lo que se dijo anteriormente, explicando el por qué sustenta un tema o una opinión y las motivaciones que lo llevan a desarrollarlo o bien que lo terminen de una mejor forma.
Lógica en el ensayo
La lógica es crucial en un ensayo y lograrla es algo más sencillo de lo que parece: depende principalmente de la organización de las ideas y de la presentación. Para lograr convencer al lector hay que proceder de modo organizado desde las explicaciones formales hasta la evidencia concreta, es decir, de los hechos a las conclusiones. Para lograr esto el escritor puede utilizar dos tipos de razonamiento: La lógica inductiva el escritor comienza el ensayo mostrando ejemplos concretos para luego deducir de ellos las afirmaciones generales. Para tener éxito, no sólo debe elegir bien sus ejemplos sino que también debe presentar una explicación clara al final del ensayo. La ventaja de este método es que el lector participa activamente en el proceso de razonamiento y por ello es más fácil convencerle.
La lógica deductiva el escritor comienza el ensayo mostrando afirmaciones generales, las cuales documenta progresivamente por medio de ejemplos concretos. Para tener éxito, el escritor debe explicar la tesis con gran claridad y, a continuación, debe utilizar transiciones para que los lectores sigan la lógica/argumentación desarrollada en la tesis. La ventaja de este método es que si el lector admite la afirmación general y los argumentos están bien construidos generalmente aceptará las conclusiones.





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APUNTES PARA IPSBA.-   5to AÑO 



Humanismo, en filosofía, actitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona. Uno de sus principios básicos es que las personas son seres racionales que poseen en sí mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien. El término humanismo se usa con gran frecuencia para describir el movimiento literario y cultural que se extendió por Europa durante los siglos XIV y XV. Este renacimiento de los estudios griegos y romanos subrayaba el valor que tiene lo clásico por sí mismo, más que por su importancia en el marco del cristianismo.
 El movimiento humanista comenzó en Italia, donde los escritores de finales de la edad media Dante, Giovanni Boccaccio y Francesco de Petrarca contribuyeron en gran medida al descubrimiento y a la conservación de las obras clásicas. Los ideales humanistas fueron expresados con fuerza por otro estudioso italiano, Giovanni Pico della Mirandola, en su Oración, obra que trata sobre la dignidad del ser humano. El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453, y por la creación de la Academia platónica en Florencia. La Academia, cuyo principal pensador fue Marsilio Ficino, fue fundada por el hombre de Estado y mecenas florentino Cosme I de Medici. Deseaba revivir el platonismo y tuvo gran influencia en la literatura, la pintura y la arquitectura de la época.
 La recopilación y traducción de manuscritos clásicos se generalizó, de modo muy significativo entre el alto clero y la nobleza. La invención de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, otorgó un nuevo impulso al humanismo mediante la difusión de ediciones de los clásicos. Aunque en Italia el humanismo se desarrolló sobre todo en campos como la literatura y el arte, en Europa central, donde fue introducido por los estudiosos alemanes Johannes Reuchlin y Philip Melanchthon, el movimiento penetró en ámbitos como la teología y la educación, con lo que se convirtió en una de las principales causas subyacentes de la Reforma.
 Uno de los estudiosos más importantes en la introducción del humanismo en Francia fue Erasmo de Rotterdam, que también desempeñó un papel principal en su difusión por Inglaterra. Allí, el humanismo fue divulgado en la Universidad de Oxford por los estudiosos William Grocyn y Thomas Linacre, y en la Universidad de Cambridge por Erasmo y san Juan Fisher. Desde las universidades se extendió por toda la sociedad inglesa y allanó el camino para la edad de oro de la literatura y la cultura que llegaría con el periodo isabelino.


HUMANISMO CRISTIANO

Las líneas generales del Humanismo Cristiano se encuentran fundamentadas en una Antropología cristiana.
-          El hombre es un ser creado  a Imagen y Semejanza de Dios.
-          Es un ser viviente compuesto de alma espiritual e inmortal y de cuerpo material.
-          La libertad consiste en poder elegir, pero principalmente en poder amar y desear el bien.
-          El hombre es centro y señor de la creación.

Para Maritain, el teocentrismo medieval como el antropocentrismo moderno, resultan insuficientes para plantear un humanismo contemporáneo. El primero porque subordina demasiado lo natural a lo sobrenatural; el segundo, porque absolutiza el valor de lo humano. Propone rescatar los elementos del cristianismo para construir una alternativa diferente de las ideologías modernas del liberalismo y el socialismo. A esta propuesta la llama “Humanismo Integral”



HUMANISMO EXISTENCIALISTA

Jean Paul Sartre abrió con su manifiesto “El existencialismo es un humanismo” el debate en torno de la cuestión de si el existencialismo era o no una propuesta humanista.

Para definir su existencialismo humanista, Sartre sostiene tres ideas que son sus principios:

-          El existencialismo es ateo
-          El hombre es lo que hace
-          Estamos en un plano donde solamente hay hombres.

Según Sartre el existencialismo debe ser necesariamente ateo, porque si consideramos la existencia de Dios como fundamento de la existencia humana, ésta siempre va a estar precedida por otra existencia que contiene su esencia de antemano. El hombre no es existencialmente libre si su esencia es predeterminada. El sostiene que “la existencia precede la esencia”. El existencialismo comienza cuando el hombre queda a solas con su existencia, es decir, cuando termina con la ilusión de toda esencia que lo preceda.

-          El hombre del Humanismo existencialista se hace a si mismo.
-          Existir implica estar condenado a ser libre.
-          El hombre se inventa a si mismo.


Filosofía Contemporánea

La filosofía en estos últimos años, se a convertido en una ciencia que es ya practicada en la universidad, y es por eso que ahora se podría decir que es más crítica.
Después de la filosofía de Immanuel Kant, la filosofía idealista se convirtió en la filosofía que más predominó en Europa con el apoyo del filósofo Hegel. También, la filosofía existencialista de Kierkegaard, a la vez con el marxismo, la filosofía vitalista del filósofo Nietzsche, hicieron que la filosofía idealista reaccionara en cierto modo consagra la identificación del yo trascendental kantiano con el Dios del cristianismo.
En el Reino Unido, predominó la filosofía del positivismo utilitarista de Bentham y J.S. Mill.
En Estados Unidos, predominó la filosofía del pragmatismo de Pierce y William James y la fenomenología con Husserl. En el último cuarto del siglo XX aparecen figuras como John Searle, procedente de la filosofía del lenguaje, estudioso de la filosofía de la mente y creador del argumento de la Habitación china; y Alasdair MacIntyre, historiador del marxismo y la ética individual y política.
El siglo XX ve también surgir filósofas de primera línea como Elizabeth Anscombe, Hannah Arendt y Edith Stein.
CARACTERÍSTICAS FILOSÓFICAS: valoración de la Ciencia, y extensión del método científico a otras disciplinas. confianza en el progreso indefinido de la humanidad. Las corrientes filosóficas dominantes son el Positivismo y el Socialismo, en todas sus formas dentro de la filosofía política.
Se separan de la filosofía, la Psicología (Wundt) y la Sociología (Comte) que se constituyen en ciencias independientes.
En la primera mitad del siglo surgen corrientes filosóficas contrapuestas:
1-      Negación de la Metafísica. Aparición de la Lógica matemática e interés por la Epistemología.
2-      Revitalización de la Metafísica. Importancia de la Antropología y la Ética. Dentro de esta corriente caben citar el movimiento Existencialista y el Vitalista.
A partir de los años 60 se produce el “giro lingüístico” el lenguaje aparece como un modo de construir la realidad. En el plano Ético cobra mayor la propuesta de una ética para la convivencia; y en el plano de la filosofía política surge una fuerte critica hacia los grandes sistemas  filosóficos del S XIX.


Visión del hombre, Visión del mundo.Verdad sobre el hombre.

Cuando hablamos de una “Visión del hombre” entendemos visión acerca del hombre. Esta palabra encuentra equivalentes “imagen del hombre”. Pero esta visión no se ve sino comprendida dentro de la “visión del Mundo” o Cosmovisión, es decir una visión de toda la realidad o de la totalidad de lo real. 
Que se entiende por cosmovisión?, “es un conocimiento, una valoración y una toma de posición vital que posee en un determinado momento un sujeto o una sociedad, frente a la totalidad de la realidad: el ideal, el hombre, la naturaleza. Una cosmovisión importa, 1) un conocimiento, 2) una valoración, 3) una toma de posición vital o comportamiento resultante. No se trata solo de un conocimiento, afecta a la inteligencia y a la voluntad de todas las facultades del hombre. En otras palabras, es la imagen complexiva resultante del conjunto de cosas, reales o supuestas, que importan o motivan, y por tanto se imponen en la línea de conducta de un sujeto o de un grupo social. Es un modo de ver y de vivir la vida.
Todo sujeto humano posee una cosmovisión, que puede ir evolucionando en el tiempo. Ahora bien, esa cosmovisión es el comportamiento resultante de la imagen acerca de tres categorías de la realidad: 1) el ideal; 2) el hombre mismo individual y social; 3) la naturaleza circundante.
El Ideal, es la concreción de una idea o valor que constituye la meta suprema a la que ese sujeto tiene de un modo absoluto. Este ideal puede ser Dio,, así como también algo material o algo propio del sujeto.

Cuando hablamos de visiones inadecuadas y adecuadas del hombre, hacemos referencia a la “VERDAD sobre el Hombre”, ya que esta es la adecuación entre la inteligencia y la realidad, es decir que lo concebido intelectualmente, se Adecua con la realidad.
Una visión del hombre será Inadecuada, si no define al hombre por su esencia u olvida algunas de sus propiedades.


EL DEBATE ANTROPOLÓGICO. (Scheler - Gehlen)

El debate de ambos autores se desarrolla a comienzos de Siglo. Estos trataron de dar respuesta al problema de cómo lograr una interpretación del hombre, habiendo tantos discursos acerca del mismo. La teología, la filosofía, las ciencias, especialmente la Biología a partir de la teoría de la evolución, ofrecían ideas acera del hombre, cada una desde su perspectiva particular y determinada.
Scheler busca precisar la  posición especial del hombre en relación a los otros seres vivos, mostrando que este no puede ser un puro producto de la evolución de la vida. La diferencia que este va a poner del hombre, respecto de los otros seres vivos, es el Espíritu.
        Gehlen, va a criticar esta necesidad de determinar una diferencia específica, y que va a sostener al hombre como tal, es una realización única, nunca intentado antes con la naturaleza. Por ello hasta los sistemas más básicos de ordenación en el mundo, como por ej., la percepción, son específicamente humanos.-
Ambos pensadores, con argumentos diferentes, abren un frente de discusión con el evolucionismo. Esta teoría surgió en el S. XIX y tuvo una gran repercusión.
Las tesis fundamentales de la teoría de la evolución, son las siguientes:
1)El hombre y todas las especies animales, derivan de un mismo tronco en común.
2)La selección Natural de los mas aptos: Los seres vivos crecen en proporción geométrica, y los recursos de subsistencia en proporción aritmética. Esto determina una lucha por la existencia , por lo que sobreviven los más aptos, aquellos individuos y especies que a través de sucesivas modificaciones, se adaptaron a las variaciones del ambiente.
Los ataques más firmes de estas ideas provinieron de ámbitos religiosos. La idea de que había evolucionado por procesos naturales, negaba la creación divina del hombre, y parecía ponerlo al mismo nivel que el de los animales.
Se considera que esta es la segunda de las tres grandes humillaciones que ha sufrido el hombre. La primera de ella es la de Copérnico, respecto de la posición del hombre en el universo, y la tercera que a partir de Freud respecto de la centralidad de la conciencia.





                                                                                                                                          


Boecio
Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (Anicius Manlius Severinus Boëthius, en latín) (Roma, 480 – Pavía, 524/525) fue un filósofo romano.
Biografía
Provenía de una antigua familia romana, los Anicia, cristianizada hace más de un siglo, que dio dos emperadores y un Papa. Fue hijo de Flavio Manlio Boecio. Empezó estudios de retórica y filosofía, conocimientos que amplió en Atenas. Se casó con Rusticiana, hija del senador Símaco (senador y cónsul en el año 485).
En 510 fue consul ordinarius (el cónsul que da nombre al año) en solitario. En 522 ó 523 él mismo fue nombrado magister officiorum, cargo equivalente a lo que podría llamarse un primer ministro, del rey ostrogodo Teodorico el Grande. En 522 nombró cónsules a sus dos hijos, Flavio Símaco y Flavio Boecio.
La acumulación de tanto poder despertó los celos del partido filogótico, por lo que fue acusado de conspirar a favor del Imperio bizantino por el referendarius Cipriano, miembro de ese partido. Fue encarcelado, torturado y decapitado en Ager Calventienus, al norte de Pavía, «injustamente», según él mismo, por haber intentado proteger al Senado. La ciudad de Pavía le reconoce y celebra en la liturgia como mártir en la fe.
León XIII aprobó su culto para diócesis de Pavía el 25 de diciembre de 1883. Se festeja el 27 de mayo.
Obra
Con el propósito de unificar ambas escuelas filosóficas, se propuso traducir al latín las obras de Aristóteles y de Platón, pero no concluyó su proyecto: sólo se conservan su traducción de las Categorías y del Peri hermeneias de Aristóteles y de la Isagoge de Porfirio. Étienne Gilson afirma que Boecio fue, para la escolástica medieval, por sus traducciones, comentarios y escritos, la principal autoridad en lógica de la Edad Media hasta que en el siglo XIII fue traducido al latín y comentado directamente el Organon completo de Aristóteles. En su obra principal realiza la distinción, que luego sería central para la Escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o esse (aquello que hace que el ente sea).
Su obra más famosa es, sin embargo, Consolatio philosophiae, mencionada en la Edad Media como De consolatione philosophiae. Se trata de un diálogo entre el propio Boecio y Filosofía, personaje alegórico femenino que se le aparece a Boecio para aclararle el problema del destino, de por qué los malvados logran recompensa y los justos no. Filosofía
intenta suavizar su aflicción demostrándole que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien imperecedero, que coincide con la Providencia universal que gobierna todas las cosas, concepto éste que toma del Estoicismo. El tema se relaciona directamente con la caída en desgracia del propio Boecio, por lo cual se piensa que esta obra fue compuesta en la cárcel durante el largo año que pasó antes de ser ejecutado.
Este trabajo tuvo una gran importancia para la ulterior teología del Cristianismo medieval, pese a que tanto la metodología como la terminología que utiliza Boecio son meramente filosóficas y en ningún momento plantea la cuestión en términos de fe cristiana. Debido a que en su obra maestra, en prosa y verso, la Consolación, no cita en ningún momento a Jesucristo ni la Sagrada Escritura, ni explícitamente la fe cristiana, algunos historiadores en los siglos XVIII y XIX pusieron en duda el cristianismo de Boecio y la autenticidad de sus obras teológicas; demostrada ésta, la cuestión está definitivamente resuelta.
También escribió sobre aritmética (De arithmetica), música (De música), geometría, astronomía y de teología (Opuscula theologiae, cinco libros). Todo con la intención de transmitir a las nuevas generaciones, a los nuevos tiempos, la gran cultura grecorromana. Precisamente por este motivo, Boecio ha sido calificado como el último representante de la cultura romana antigua y el primero de los intelectuales medievales




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 Fragmento de Tratado de la naturaleza humana.

De David Hume. Libro Primero: introducción.
Nada hay que resulte más corriente y natural en aquellos que pretenden descubrir algo nuevo en el mundo de la filosofía y las ciencias que el alabar implícitamente sus propios sistemas desacreditando a todos los que les han precedido. Ciertamente, si se hubieran contentado con lamentar la ignorancia que todavía padecemos en la mayor parte de los problemas importantes que pueden presentarse ante el tribunal de la razón humana, pocas personas de entre las familiarizadas con las ciencias habría que no se hallaran dispuestas a estar de acuerdo con ellos. Cualquier hombre juicioso e ilustrado percibe fácilmente el poco fundamento que tienen incluso sistemas que han obtenido el mayor crédito y que han pretendido poseer en el más alto grado una argumentación exacta y profunda. Principios asumidos confiadamente, consecuencias defectuosamente deducidas de esos principios, falta de coherencia en las partes y de evidencia en el todo: esto es lo que se encuentra por doquier en los sistemas de los filósofos más eminentes; esto es, también, lo que parece haber arrastrado al descrédito a la filosofía misma.
Tampoco se requiere mucha inteligencia para descubrir la presente condición imperfecta de las ciencias; hasta el vulgo puede juzgar desde fuera, al oír el ruido y el alboroto levantados, que no todo va bien dentro. No hay nada que no esté sujeto a discusión y en que los hombres más instruidos no sean de pareceres contrarios. Ni el más trivial problema escapa a nuestra polémica, y en la mayoría de las cuestiones de importancia somos incapaces de decidir con certeza. Se multiplican las disputas, como si todo fuera incierto; y estas disputas se sostienen con el mayor ardor, como si todo fuera cierto. En medio de todo este bullicio, no es la razón la que se lleva el premio, sino la elocuencia: no hay hombre que desespere de ganar prosélitos para las más extravagantes hipótesis con tal de que se dé la maña suficiente para presentarlas con colores favorables. No son los guerreros, los que manejan la pica y la espada, quienes se alzan con la victoria, sino los trompetas, tambores y músicos del ejército.

De aquí surge en mi opinión ese común prejuicio contra los razonamientos metafísicos, del tipo que sean, prejuicio que vemos incluso en quienes se tienen por hombres de estudio y que valoran en su justa medida, en cambio, las demás ramas de la literatura. Estos estudiosos no entienden por razonamiento metafísico el realizado en una disciplina particular de las ciencias, sino toda clase de argumentos que sean de algún modo abstrusos, y que exijan alguna atención para ser entendidos. Hemos gastado con tanta frecuencia nuestros esfuerzos en investigaciones de ese tipo que por lo común las damos de lado sin vacilación, y tomamos la resolución de que si tenemos que ser presa de errores y engaños, que éstos sean al menos algo natural y entretenido. Lo cierto es que sólo el escepticismo más radical, unido a una fuerte dosis de pereza, puede justificar esta aversión hacia la metafísica, pues si la verdad fuera en general alcanzable por la capacidad humana, ciertamente debería ser algo muy profundo y abstruso, de modo que esperar alcanzarla sin esfuerzo cuando los más grandes genios han fracasado, a pesar de supremos esfuerzos, es cosa que hay que considerar realmente como vana y presuntuosa. Yo no pretendo tal ventaja en la filosofía que voy a exponer; por el contrario, tendría por mala señal que se la encontrara obvia y fácil de entender.

Es evidente que todas las ciencias se relacionan en mayor o menor grado con la naturaleza humana, y que aunque algunas parezcan desenvolverse a gran distancia de ésta regresan finalmente a ella por una u otra vía. Incluso las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural dependen de algún modo de la ciencia del HOMBRE, pues están bajo la comprensión de los hombres y son juzgadas según las capacidades y facultades de éstos. Es imposible predecir qué cambios y progresos podríamos hacer en las ciencias si conociéramos por entero la extensión y fuerzas del entendimiento humano, y si pudiéramos explicar la naturaleza de las ideas que empleamos, así como la de las operaciones que realizamos al argumentar. Y es sobre todo en la religión natural donde cabe esperar progresos, ya que esta disciplina no se contenta con instruirnos sobre la naturaleza de las facultades superiores, sino que lleva mucho más lejos sus concepciones: a la disposición de éstas para con nosotros, y a nuestros deberes para con ellas; de manera que no somos tan sólo seres que razonamos sino también uno de los objetos sobre los que razonamos.

Por consiguiente, si ciencias como las matemáticas la filosofía natural y la religión natural dependen de tal modo del conocimiento que del hombre se tenga, ¿qué no podrá esperarse en las demás ciencias, cuya conexión con la naturaleza humana es más íntima y cercana? El único fin de la lógica es explicar los principios y operaciones de nuestra facultad de razonamiento, así como la naturaleza de nuestras ideas; la moral y la crítica artística tratan de nuestros gustos y sentimientos y la política considera a los hombres en cuanto unidos en sociedad y dependiendo unos de otros. Y en estas cuatro ciencias: lógica, moral, crítica de artes y letras, y política, está comprendido casi todo lo que de algún modo nos interesa conocer, o que pueda tender al progreso o refinamiento de la mente humana.

Aquí se encuentra, pues, el único expediente en que podemos confiar para tener éxito en nuestras investigaciones filosóficas, abandonando así el lento y tedioso método que hasta ahora hemos seguido. En vez de conquistar de cuando en cuando un castillo o una aldea en la frontera, marchemos directamente hacia la capital o centro de estas ciencias: hacia la naturaleza humana misma; ya que, una vez dueños de ésta, podremos esperar una fácil victoria en todas partes. Desde ese puesto nos será posible extender nuestras conquistas sobre todas las ciencias que más de cerca conciernen a la vida del hombre. Y además, con calma, podremos pasar a descubrir más plenamente las disciplinas que son objeto de pura curiosidad. No hay problema de importancia cuya decisión no esté comprendida en la ciencia del hombre; y nada puede decidirse con certeza antes de que nos hayamos familiarizado con dicha ciencia. Por eso, al intentar explicar los principios de la naturaleza humana proponemos, de hecho, un sistema completo de las ciencias, edificado sobre un fundamento casi enteramente nuevo, y el único sobre el que las ciencias pueden basarse con seguridad.

Y como la ciencia del hombre es la única fundamentación sólida de todas las demás, es claro que la única fundamentación sólida que podemos dar a esa misma ciencia deberá estar en la experiencia y la observación. No es una reflexión que cause asombro el considerar que la aplicación de la filosofía experimental a los asuntos morales deba venir después de su aplicación a los problemas de la naturaleza, y a más de un siglo de distancia, pues encontramos que de hecho ha habido el mismo intervalo entre los orígenes de estas ciencias, y que de TALES a SOCRATES el espacio de tiempo es casi igual al que media entre Lord BACON y algunos recientes filósofos en Inglaterra, que han comenzado a poner la ciencia del hombre sobre una nueva base y han atraído la atención del público y excitado su curiosidad. Tan cierto es esto que, aunque otros países puedan rivalizar con nosotros en poesía y superarnos en otras artes agradables, los progresos en la razón y la filosofía sólo pueden deberse a la tierra de la tolerancia y la libertad.

Tampoco debemos pensar que este reciente progreso en la ciencia del hombre honra menos a nuestra patria que el anteriormente logrado en filosofía natural; por el contrario, tendremos que estimarlo como digno de mayor gloria, dada la superior importancia de aquella ciencia y su necesidad de reforma. Me parece evidente que, al ser la esencia de la mente tan desconocida para nosotros como la de los cuerpos externos, igualmente debe ser imposible que nos formemos noción alguna de sus capacidades y cualidades sino mediante experimentos cuidadosos y exactos, así como por la observación de los efectos particulares que resulten de sus distintas circunstancias y situaciones. Y aunque debamos esforzarnos por hacer nuestros principios tan generales como sea posible, planificando nuestros experimentos hasta el último extremo y explicando todos los efectos a partir del menor número posible de causas —y de las más simples—, es con todo cierto que no podemos ir más allá de la experiencia; toda hipótesis que pretenda descubrir las últimas cualidades originarias de la naturaleza humana deberá rechazarse desde el principio como presuntuosa y quimérica.

No creo que el filósofo que se aplicase con tal seriedad a explicar los principios últimos del alma llegara a mostrarse gran maestro en esa ciencia de la naturaleza humana que pretende explicar, o muy conocedor de lo que sería naturalmente satisfactorio para la mente del hombre. Pues nada es más cierto que el hecho de que la desesperación tiene sobre nosotros casi el mismo efecto que la alegría, y que tan pronto como conocemos la imposibilidad de satisfacer un deseo desaparece hasta el deseo mismo. Cuando vemos que hemos llegado al límite extremo de la razón humana nos detenemos satisfechos, aunque por lo general estemos perfectamente convencidos de nuestra ignorancia y nos demos cuenta de que nos es imposible dar razón de nuestros principios más universales y refinados, más allá de la mera experiencia de su realidad; experiencia que es ya la razón del vulgo, por lo que en principio no hacía falta haber estudiado para descubrir los fenómenos más singulares y extraordinarios. Y del mismo modo que esta imposibilidad de ulteriores progresos es suficiente para convencer al lector, así es posible que el escritor que trate de esos temas logre convencer de un modo más refinado si confiesa francamente su ignorancia, y si es lo suficientemente prudente como para evitar el error —en que tantos han caído— de imponer a todo el mundo sus propias conjeturas e hipótesis como si fueran los más ciertos principios. Y si puede conseguirse una tal satisfacción y convicción mutuas entre maestro y discípulo, no sé qué más podemos pedir a nuestra filosofía.

Ahora bien, por si se creyera que esta imposibilidad de explicar los últimos principios es un defecto de la ciencia del hombre, yo me atrevería a afirmar que se trata de un defecto común a todas las ciencias y artes a que nos podamos dedicar, lo mismo si se cultivan en las escuelas de los filósofos que si se practican en las tiendas de los más humildes artesanos. Ni unos ni otros pueden ir más allá de la experiencia, ni establecer principio alguno que no esté basado en esa autoridad. La filosofía moral tiene, ciertamente, la desventaja peculiar —que no se encuentra en la filosofía natural— de que al hacer sus experimentos no puede realizar éstos con una finalidad previa, con premeditación, ni de manera que se satisficiera a sí misma con respecto a toda dificultad particular que pudiera surgir. Cuando no sé cómo conocer los efectos de un cuerpo sobre otro en una situación dada, no tengo más que colocarlos en esa situación y observar lo que resulta de ello. Pero si me esforzara en esclarecer del mismo modo una duda en filosofía moral, situándome en el mismo caso que quiero estudiar, es evidente que esta reflexión y premeditación dificultaría de tal forma la operación de mis principios naturales que sería imposible inferir ninguna conclusión correcta de ese fenómeno. En esta ciencia, por consiguiente, debemos espigar nuestros experimentos a partir de una observación cuidadosa de la vida humana, tomándolos tal como aparecen en el curso normal de la vida diaria y según el trato mutuo de los hombres en sociedad, en sus ocupaciones y placeres. Cuando se realicen y comparen juiciosamente experimentos de esta clase, podremos esperar establecer sobre ellos una ciencia que no será inferior en certeza, y que será muy superior en utilidad, a cualquier otra que caiga bajo la comprensión del hombre.

Fuente: Hume, David. Tratado de la naturaleza humana. Edición preparada por Félix Duque. Madrid. Editorial Tecnos, 1988.-





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