Castidad.
La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la
persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y
espiritual.
Hay muchos puntos de vista sobre esta virtud: bíblico, teológico,
antropológico, psicológico. En el presente ensayo enmarcaré a la
castidad en un contexto ético, siendo mi principal meta dilucidar su
concepto y características principales que hacen que el hombre pueda
crecer como persona.
Día a día es cada vez más notorio que la castidad se practica en menor
medida, dado a que las circunstancias del medio lo propician: exceso de
información orientada a lo vulgar, medios masivos de comunicación que
imponen a personas como modelo a seguir que nada tienen de ejemplo.
La castidad no significa una mera represión de la sexualidad de las
personas, sino un orden por el cual cada una de sus etapas enriquece a
la otra. No solo las personas consagradas a la vida religiosa (como
sacerdotes o monjas) deben cumplir con este requerimiento: todos y cada
uno de nosotros debe ser casto en su vida sexual para, luego del
matrimonio, poder aflorar plenamente esta capacidad.
Es la mejor forma de comprender, y sobre todo, valorar el amor; es un
entrenamiento en la generosidad, en el deber, en la voluntad y en el
dominio de sí mismo.
En la actualidad se ve cada vez más que a la castidad ya no se la toma
como un valor, sino como un antivalor; muchas personas critican a otras
por optar ser castos cuando ellos no lo son, sin saber apreciar el
valor que tiene.
El pudor distingue al hombre de los animales. Ser un esclavo de los
instintos en materia sexual, convierte al hombre en animal, lo
desnaturaliza de su condición de persona libre y de su condición de
sujeto auto determinativo. La sexualidad de cada individuo no está
determinada porque tuvo más o menos momentos de placer, por el
contrario, es un camino que se va construyendo paso a paso.
Una de las virtudes que acompaña a la castidad es la pureza; pudor no
es miedo al cuerpo desnudo sino el respeto hacia él, no es casta la
persona que trata de evitar todo lo relacionado con lo sexual, sino
aquella que lo mira desde la pureza del alma.
Son acciones vanas que atentan contra la castidad todas las acciones
que buscan placer sexual fuera del matrimonio, como por ejemplo el
adulterio.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (2351-2356), existen seis
ofensas contra este valor, tales como la lujuria (deseo o goce
desordenado del placer venéreo), la masturbación (excitación voluntaria
de los órganos genitales con el fin de obtener un placer venéreo), la
fornicación (unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del
matrimonio), la pornografía (dar a conocer actos sexuales, reales o
simulados fuera de la intimidad de los protagonistas), la prostitución
(reduce el placer venéreo de la persona que se está prostituyendo) y la
violación (forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una
persona).
En conclusión, la Castidad el ordenamiento de la potenciabilidad
sexual del hombre, dado a que éste es una persona racional, inteligente y
auto determinativa, y perfecciona al hombre en su cualidad de hombre.
No es el rechazo de su sexualidad, sino la libertad que tiene para
vivirla plenamente.
Saber esperar el momento indicado y elegir a la persona exacta es una
de las virtudes más denigradas en estos tiempos, en donde las personas
del mismo sexo se unen en matrimonio, los jóvenes sólo tienen relaciones
sexuales por placer sin conocer lo que es el verdadero amor y hay
parejas que se corrompen porque uno de los conyugues es infiel.
Se dice que la Castidad es como una regla impuesta que ya pasó de
moda, siendo que es algo que nunca va a perder su verdadera esencia que
es perfeccionar al hombre, y la moda es un patrón impuesto por personas
que nada entienden de este tema y que va variando con el transcurso del
tiempo.
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