F. ETICA Y CIUDADANA 2013.-
Volvamos de nuevo al bien que buscamos para preguntarnos qué es. Porque
parece que es distinto en cada actividad y en cada arte; en efecto, es uno en la
medicina, otro en la, estrategia, y así en las demás. Pero ¿qué es el bien de
cada una de ellas? ¿No es aquello en virtud de lo cual se hacen las demás
cosas? En la medicina es la salud, en la estrategia, la victoria; en la
arquitectura, la casa; en otros casos otras cosas, y en toda acción y decisión
es el fin, pues todos hacen las demás cosas en vista, de él. De modo que
si hay algún fin de todos los actos, éste será el bien realizable, y éstos si
hay varios. Nuestro razonamiento, después de muchos rodeos, vuelve al mismo
punto; pero intentemos aclarar más esto. Puesto que parece que los fines son
varios y algunos de éstos los elegimos por otros, como la riqueza, las flautas
y en general los instrumentos, es evidente que no todos son perfectos, pero lo
mejor parece ser algo perfecto; de suerte que si sólo hay un bien perfecto, ése será el que buscamos, y
si hay varios, el más perfecto de ellos. Llamamos perfecto al que se persigue
por sí mismo, que al que se busca por
otra cosa, y al que nunca se elige por otra cosa, más que a los que se eligen a
la vez por sí mismos y por otro fin, y en general consideramos perfecto lo que
se elige siempre por sí mismo y nunca por otra cosa. Tal parece ser
eminentemente la felicidad, pues la elegimos siempre por ella misma y nunca por
otra cosa, mientras que los honores, el placer, el entendimiento y toda virtud
los deseamos ciertamente por sí mismos (pues aunque nada resultara de ellas,
desearíamos todas estas cosas ), pero también los deseamos en vista de la
felicidad .En definitiva, puesto que todo conocimiento y toda elección tienden
a algún bien, digamos que aquel a que la Política aspira por ser el supremo
entre todos los bienes que pueden realizarse .... es la Felicidad, de
tal modo que vivir bien y obrar bien es ser feliz. Ahora bien, acerca de que
sea la Felicidad todos dudan y no lo explican del mismo modo el vulgo y los sabios.
(Aristóteles. Ética a Nicómaco. Libro 1,7)
(Aristóteles. Ética a Nicómaco. Libro 1,7)
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